Juan 20, 24-29
Fiesta,
SANTO TOMÁS, Apóstol
📖 LECTURA DEL DÍA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
Efesios 2, 19-22
Hermanos: Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.
Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios. Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL del salmo 116
R. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos. R.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre. R.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 20, 24-29
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré».
Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Luego le dijo a Tomás: «Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree». Tomás le respondió: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús añadió: «Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto». Palabra del Señor.
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🌍 Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
La fe de Tomás nos recuerda que el ser humano busca certezas y pruebas, y la Iglesia reconoce esta necesidad. La Doctrina Social nos enseña que toda persona tiene derecho a que se respete su dignidad y a encontrar condiciones justas para vivir y crecer.
Al igual que Jesús no abandonó a Tomás en su duda, la comunidad cristiana está llamada a acompañar a quienes buscan la verdad, especialmente a los más vulnerables. Como dice el Catecismo, la justicia social exige que consideremos al prójimo como «otro yo», cuidando de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente.
La bienaventuranza «dichosos los que creen sin haber visto» nos invita a construir una sociedad fundada en la confianza y la solidaridad, donde las relaciones no se basen solo en intereses o en la comprobación empírica, sino en el reconocimiento de la dignidad de cada persona, especialmente de los más pequeños y necesitados.
