Mateo 16, 13-20
XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
📖 LECTURA DEL DÍA
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías
Isaίas 22, 19-23
Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio:
«Te echaré de tu puesto
y te destituiré de tu cargo.
Aquel mismo día llamaré a mi siervo,
a Eleacín, el hijo de Elcías;
le vestiré tu túnica,
le ceñiré tu banda
y le traspasaré tus poderes.
Será un padre para los habitantes de Jerusalén
y para la casa de Judá.
Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro.
Lo que él abra, nadie lo cerrará;
lo que él cierre, nadie lo abrirá.
Lo fijaré como un clavo en muro firme
y será un trono de gloria para la casa de su padre». Palabra de Dios.
🙏🏼 🙏🏼 🙏🏼 🙏🏼 🙏🏼
SALMO RESPONSORIAL del salmo 137
R. Señor, tu amor perdura eternamente.
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles, te adoraremos en tu templo. R.
Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre que te invocamos, nos oíste y nos llenaste de valor. R.
Se complace el Señor en los humildes y rechaza al engreído. Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy, no me abandones. R.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
Romanos 11, 33-36
¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 16, 13-20
En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan, el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas».
Luego les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le dijo entonces: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».
Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías. Palabra del Señor.
🌍 🌍 🌍 🌍 🌍
🌍 Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
Este Evangelio ilumina directamente la misión de servicio de la Iglesia y de todos los cristianos:
· Servicio y administración fiel: Así como la primera lectura muestra un cambio de mayordomo por otro fiel (Isaías 22), la Iglesia no es propiedad de nadie, sino un servicio. La autoridad que Jesús otorga a Pedro es para edificar y servir, no para dominar. La Doctrina Social nos recuerda que todos somos administradores de los bienes de Dios, que tienen un destino universal, y debemos rendir cuentas de cómo usamos nuestro poder, autoridad y recursos.
· Fundamento para la justicia: La confesión de Pedro como «piedra» de la Iglesia es el fundamento sobre el que se construye una comunidad que debe reflejar el amor de Dios. La Iglesia tiene la misión de ser «luz del mundo» y reflejar a Cristo, trabajando por la justicia y defendiendo la dignidad de toda persona, especialmente la de los más vulnerables.
· Firmeza frente al mal: La promesa de Jesús de que el poder del infierno no derrotará a su Iglesia nos ofrece esperanza y fortaleza para enfrentar las injusticias, la corrupción y los «desiertos espirituales» de nuestro mundo, con la certeza de que el bien y la verdad prevalecerán.
En definitiva, la liturgia de este domingo nos llama a hacer la misma pregunta que Jesús: ¿quién es Él para nosotros? La respuesta, como la de Pedro, no debe ser solo una confesión de labios, sino que debe traducirse en una vida de servicio, solidaridad y compromiso activo por la justicia, construyendo una Iglesia y un mundo más fraternos.






















