Mateo 9, 36—10, 8
XI DEL TIEMPO ORDINARIO
📖 LECTURA DEL DÍA
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo
Éxodo 19, 2-6a
En aquellos días, el pueblo de Israel salió de Refidim, llegó al desierto del Sinaí y acampó frente al monte. Moisés subió al monte para hablar con Dios. El Señor lo llamó desde el monte y le dijo: “Esto dirás a la casa de Jacob, esto anunciarás a los hijos de Israel: ‘Ustedes han visto cómo castigué a los egipcios y de qué manera los he levantado a ustedes sobre alas de águila y los he traído a mí. Ahora bien, si escuchan mi voz y guardan mi alianza, serán mi especial tesoro entre todos los pueblos, aunque toda la tierra es mía. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación consagrada’ ”.
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SALMO RESPONSORIAL del salmo 99
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo. R.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
Romanos 5, 6-11
Hermanos: Cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 9, 36—10, 8
En aquel tiempo, al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: “No vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
Aunque el contexto es misional, se derivan principios sociales clave:
1. Opción preferencial por los pobres y vulnerables: La compasión de Jesús hacia la multitud «desamparada» refleja el núcleo de la DSI: poner en el centro a quienes sufren exclusión, enfermedad o pobreza. No es asistencialismo, sino promoción integral.
2. Bien común y destino universal de los bienes: «Gratuitamente reciban, gratuitamente den» implica que los dones (salud, vida, liberación) no son mercancía. La DSI enseña que los bienes de la tierra están destinados a todos, y el servicio a los demás no debe medirse por lógica de lucro.
3. Participación y misión compartida: Jesús no soluciona todo solo, sino que forma, envía y delega autoridad. Esto muestra el principio de subsidiariedad (que los más cercanos actúen) y el de participación (todos los bautizados son corresponsables en transformar la sociedad).
4. Autoridad como servicio: La autoridad que Jesús da es para «curar, limpiar, liberar». La DSI insiste en que el poder legítimo solo se justifica si sirve al bien común y a la dignidad humana, no para dominar.
5. Dimensión comunitaria del Reino: El envío de los Doce (número que representa a todo Israel) muestra que la salvación tiene una estructura social. La DSI recuerda que la persona humana es esencialmente relacional y que la justicia debe vivirse en comunidad.
En síntesis, Mateo 9, 36–10, 8 presenta a Jesús movilizando a los discípulos para actuar ante el sufrimiento colectivo, lo que se traduce socialmente en servicio gratuito, opción por los excluidos y construcción del bien común desde lo local.
