Bearded teacher addressing a crowd in ancient stone streets

¤ EVANGELIO DEL DÍA 15 DE OCTUBRE DE 2026

LECTURA DEL DÍA

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Efesios 1, 1-10

Yo, Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, les deseo a ustedes, los hermanos y fieles cristianos que están en Éfeso, la gracia y la paz, de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en él
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo,
para que fuéramos santos
e irreprochables a sus ojos, por el amor,
y determinó, porque así lo quiso,
que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos,
para que alabemos y glorifiquemos la gracia
con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.

Pues por Cristo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia,
con toda sabiduría e inteligencia,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo,
cuando llegara la plenitud de los tiempos:
hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
tuvieran a Cristo por cabeza. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 97

R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.

Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su santo brazo le han dado la victoria. R.

El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R.

La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R.

Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R.

EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso’’.

Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras. Palabra del Señor.

El Evangelio de hoy es una advertencia severa contra el uso de la religión como instrumento de poder que cierra el acceso a Dios y oprime a los demás. Jesús denuncia a quienes «se han apoderado de la llave de la sabiduría»: tenían la verdadera tradición en sus manos, pero la convirtieron en muro de exclusión y privilegio.

Esta crítica ilumina un principio esencial de la Doctrina Social: la persona humana es el centro de toda vida social. Los «doctores de la Ley» tenían autoridad y conocimiento, pero los usaron para dominar en lugar de servir. La DSI recuerda que toda autoridad —en la Iglesia, en el Estado, en la economía— existe para el bien común, no para el beneficio de unos pocos . Cuando las estructuras sociales o religiosas se defienden a sí mismas en lugar de acoger la voz de Dios y las necesidades del pueblo, traicionan su razón de ser.

Santa Teresa de Jesús, cuya memoria celebramos, encarna la respuesta opuesta: su mística no la apartó del mundo, sino que la impulsó a reformar, fundar y servir con «obras, obras» . La DSI insiste en que la espiritualidad auténtica se verifica en el compromiso con la justicia y la dignidad de los demás . No basta con «edificar sepulcros» a los profetas del pasado; hay que escuchar la voz profética hoy y actuar en consecuencia.

En términos de la DSI, el Evangelio de hoy nos llama a examinar si nuestras estructuras —económicas, políticas, incluso eclesiales— facilitan el acceso a los bienes necesarios para una vida digna, o si más bien lo obstaculizan. El principio de destino universal de los bienes nos recuerda que la creación está destinada a todos, no a unos cuantos que controlan las «llaves» . Y el principio de solidaridad exige que quienes tienen responsabilidad —autoridad, conocimiento, recursos— la ejerzan como servicio, no como privilegio.

Jesús no condena la religión; condena su vaciamiento cuando se convierte en coartada de la injusticia. La DSI retoma esta intuición: la fe debe transformar la realidad social, no justificarla tal como está.

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