Mateo 15, 21-28
XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO,
[Se omite la Memoria de
SAN ESTEBAN DE HUNGRÍA
o del BEATO BARTOLOMÉ LAUREL, Mártir,]
📖 LECTURA DEL DÍA
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías
Isaίas 56, 1. 6-7
Esto dice el Señor:
«Velen por los derechos de los demás,
practiquen la justicia,
porque mi salvación está a punto de llegar
y mi justicia a punto de manifestarse.
A los extranjeros que se han adherido al Señor
para servirlo, amarlo y darle culto,
a los que guardan el sábado sin profanarlo
y se mantienen fieles a mi alianza,
los conduciré a mi monte santo
y los llenaré de alegría en mi casa de oración.
Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar,
porque mi templo será la casa de oración
para todos los pueblos». Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL del salmo 66
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. R.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. R.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
Romanos 11, 13-15. 29-32
Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este ministerio. Pero esto lo hago también para ver si provoco los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos. Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo, ¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.
Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia. Palabra de Dios.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: «Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: «Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros». Él les contestó: «Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel
Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: «¡Señor, ayúdame!» Él le respondió: «No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos». Entonces Jesús le respondió: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas». Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.
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🌍 Breve Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
Este Evangelio es una poderosa lección sobre la universalidad de la salvación y la inclusión, principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia:
· La fe derriba barreras: La mujer cananea era considerada «extranjera» y fuera del pueblo elegido. Jesús alaba su fe, mostrando que el amor de Dios no tiene fronteras. Esto nos invita a construir comunidades sin exclusiones, donde todas las personas, sin importar su origen, condición o cultura, sean acogidas con dignidad.
· Humildad y perseverancia por el bien común: La mujer no reclama derechos, sino que pide con humildad y perseverancia por el sufrimiento de su hija. Este es un modelo de solidaridad y de intercesión por los más necesitados.
· La justicia que trasciende límites: Isaías anuncia que la justicia de Dios es para «todos los pueblos» y Pablo confirma la misericordia universal. Por tanto, nuestra fe debe traducirse en justicia social y en el respeto de los derechos humanos inalienables de cada persona, especialmente de aquellos que son marginados por la sociedad.





























