Evangelio Lucas 6:20-26
20 Mirando a sus discípulos, dijo: «¡Dichosos ustedes los pobres, porque el reino de Dios es de ustedes! 21 »¡Dichosos ustedes los que ahora pasan hambre, porque serán saciados! ¡Dichosos ustedes los que ahora lloran, porque reirán! 22 »¡Dichosos ustedes cuando los hombres los odien, cuando los excluyan, los insulten y proscriban su nombre como malo, por causa del Hijo del hombre! 23 »Alégrense en aquel día y salten de gozo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas padres de ellos.
24 »Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya han recibido su consuelo! 25 »¡Ay de ustedes los que ahora están saciados, porque pasarán hambre! ¡Ay de ustedes los que ahora ríen, porque lamentarán y llorarán! 26 »¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe, porque así también persiguieron a los falsos profetas padres de ellos!
Análisis con Perspectiva Social
Jesús no está haciendo una declaración espiritual etérea. Está realizando un análisis concreto de la realidad social de su tiempo y proclamando un cambio radical, un «gran reversión» del orden establecido.
- Las Bienaventuranzas: Una Proclamación de Esperanza para los Excluidos (v. 20-23)
Las bienaventuranzas de Lucas son directas y materiales. A diferencia de Mateo, que espiritualiza («pobres de espíritu»), Lucas dice simplemente «pobres» y «hambrientos». Esto señala una condición socioeconómica real.
· «¡Dichosos ustedes los pobres!» (v. 20): En el siglo I, la pobreza no era una virtud; era el resultado de la opresión sistemática: impuestos abusivos, despojo de tierras, deudas y explotación por parte de las élites (romanas y judías). Decir que el Reino de Dios es de ellos es una declaración políticamente explosiva. Significa que el sistema de Dios pertenece a los que no tenían lugar en el sistema actual. Es una promesa de justicia restaurativa, donde los desposeídos serán restaurados.
· «¡Dichosos ustedes los que ahora pasan hambre!» (v. 21): El hambre era la consecuencia directa de la pobreza y la injusticia. La promesa de ser «saciados» es la promesa de un mundo donde la distribución de los recursos será justa y donde ya no existirá la escasez artificial creada por la avaricia de unos pocos.
· «¡Dichosos ustedes los que ahora lloran!» (v. 21): ¿Por qué lloraba la gente? Por la pérdida de sus tierras, por la muerte de hijos debido a la miseria, por la opresión del Imperio. La promesa de la risa es la promesa de que su luto se convertirá en alegría porque la causa de su dolor—el sistema injusto—será derribado.
· «¡Dichosos cuando los odien… por causa del Hijo del hombre!» (v. 22-23): Jesús identifica claramente la causa de la persecución: la fidelidad a su proyecto (el «Hijo del hombre»). Quien se ponga del lado de los pobres y anuncie un nuevo orden, será perseguido por el orden establecido. Al vincular esta persecución con la de los profetas, Jesús sitúa a sus seguidores en la larga tradición de quienes denunciaron la injusticia social y fueron rechazados por el poder (e.g., Amós, Jeremías, Isaías).
- Los «Ayes»: Una Denuncia Profética contra la Opresión (v. 24-26)
Si las bienaventuranzas son esperanza para los oprimidos, los «ayes» son un juicio contra los opresores. Son la contraparte necesaria. No se trata de una maldición por ser rico en sí, sino una advertencia grave por estar del lado incorrecto de la brecha social.
· «¡Ay de ustedes los ricos!» (v. 24): La riqueza en el contexto lucano often no era «bendición divina», sino el fruto de la explotación (ver la denuncia de Santiago 5:1-6). El «consuelo» que ya han recibido es su lujo, su comodidad y su poder, construido sobre el sufrimiento de los pobres. Jesús advierte que han agotado su recompensa; no hay lugar para ellos en el nuevo Reino si no cambian.
· «¡Ay de ustedes los que ahora están saciados!» (v. 25): Esta es la consecuencia directa de la hambruna de los otros. Quienes están «saciados» son aquellos indiferentes al hambre de su prójimo, aquellos que en los banquetes de Herodes ignoran al Lázaro que yace a su puerta (Lc 16:19-31). La promesa de que «pasarán hambre» es la advertencia de que su seguridad basada en la acumulación es ilusoria y será derribada.
· «¡Ay de ustedes los que ahora ríen!» (v. 25): Es la risa de la indiferencia, la frivolidad y el disfrute egoísta que ignora el dolor ajeno. Su alegría se basa en un mundo que está por terminar.
· «¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe!» (v. 26): Este es quizás el «ay» más agudo. Jesús desenmascara la naturaleza del poder. El aplauso del «mundo» (el sistema social corrupto) es señal de que se está en sintonía con sus valores injustos. Si los poderosos te alaban, es porque no los estás desafiando. Los falsos profetas eran aquellos que decían lo que los reyes y poderosos querían oír («paz, paz» cuando no había paz, Jer 6:14). Recibir su alabanza es una señal de traición al proyecto de Dios.
Conclusión: El Gran Reversión
Desde una perspectiva social, Lucas 6:20-26 es el manifiesto del Gran Reversión. Jesús anuncia la inversión total del orden social vigente:


Jesús no está espiritualizando la pobreza ni satanizando la riqueza per se. Está tomando partido en un conflicto social concreto. Su mensaje es:
· Para los oprimidos: Su situación no es voluntad de Dios. Dios está de su lado y está actuando para liberarlos. Tienen dignidad y un futuro esperanzador.
· Para los opresores e indiferentes: Su «éxito» es su fracaso final. Su estilo de vida es moralmente insostenible y los coloca fuera del proyecto de Dios. Se les llama urgentemente al arrepentimiento (metanoia), que no es solo un cambio de corazón, sino un cambio de lugar: dejar de lado la opresión y la indiferencia y ponerse del lado de los pobres y del proyecto de justicia del Reino.
Este pasaje es, por tanto, un llamado urgente a la conversión social, a elegir de qué lado estamos: del lado del sistema que oprime y excluye, o del lado del Reino que libera, incluye y restaura.










































