📿 Mateo 21, 33-43
XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
[Se omite la Memoria de SAN FRANCISCO DE ASÍS, Religioso]
📖 LECTURA DEL DÍA
📃Primera lectura
Lectura del libro de Isaías
Isaίas 5, 1-7
Voy a cantar, en nombre de mi amado,
una canción a su viña.
Mi amado tenía una viña
en una ladera fértil.
Removió la tierra, quitó las piedras
y plantó en ella vides selectas;
edificó en medio una torre
y excavó un lagar.
Él esperaba que su viña diera buenas uvas,
pero la viña dio uvas agrias.
Ahora bien, habitantes de Jerusalén
y gente de Judá, yo les ruego,
sean jueces entre mi viña y yo.
¿Qué más pude hacer por mi viña,
que yo no lo hiciera?
¿Por qué cuando yo esperaba que diera uvas buenas,
las dio agrias?
Ahora voy a darles a conocer lo que haré con mi viña;
le quitaré su cerca y será destrozada.
Derribaré su tapia y será pisoteada.
La convertiré en un erial,
nadie la podará ni le quitará los cardos,
crecerán en ella los abrojos y las espinas,
mandaré a las nubes que no lluevan sobre ella.
Pues bien, la viña del Señor de los ejércitos
es la casa de Israel,
y los hombres de Judá son su plantación preferida.
El Señor esperaba de ellos que obraran rectamente
y ellos, en cambio, cometieron iniquidades;
él esperaba justicia
y sólo se oyen reclamaciones. Palabra de Dios.
🙏🏼 🙏🏼 🙏🏼 🙏🏼 🙏🏼
SALMO RESPONSORIAL del salmo 79
R. La viña del Señor es la casa de Israel.
Señor, tú trajiste de Egipto una vid, arrojaste de aquí a los paganos y la plantaste; ella extendió sus sarmientos hasta el mar y sus brotes llegaban hasta el río. R.
Señor, ¿por qué has derribado su cerca, de modo que puedan saquear tu viña los que pasan, pisotearla los animales salvajes, y las bestias del campo destrozarla? R.
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. R.
Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. Restablécenos, Señor, Dios de los ejércitos, míranos con bondad y estaremos a salvo. R.
📃 Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
Filipenses 4, 6-9
Hermanos: No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Por lo demás, hermanos, aprecien todo lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que es amable y honroso, todo lo que sea virtud y merezca elogio. Pongan por obra cuanto han aprendido y recibido de mí, todo lo que yo he dicho y me han visto hacer; y el Dios de la paz estará con ustedes. Palabra de Dios.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: «Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego lo alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.
Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: ‘A mi hijo lo respetarán’. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: ‘Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia’. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.
Ahora, díganme: cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?» Ellos le respondieron: «Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo».
Entonces Jesús les dijo: «¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?
Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos». Palabra del Señor.
🌎 🌎 🌎 🌎 🌎
🌍 Perspectiva sobre la Doctrina Social de la Iglesia
La lectura de hoy gira en torno a la parábola central de la viña, que aborda el fundamento de la doctrina social de la Iglesia: Dios nos ha confiado todas las cosas, y el hombre es simplemente un administrador de esta confianza, no el amo absoluto.
La viña en los Evangelios de Isaías y Mateo es, ante todo, la obra de amor de Dios por Israel y, por extensión, por toda la humanidad. Dios preparó este jardín con todo su corazón y alma: «arando, quitando las piedras, plantando, construyendo la torre y cavando el estanque». Esto significa que todo lo que poseemos —tierra, recursos, habilidades, tiempo y la vida misma— no es algo que «merezcamos» por nuestros propios esfuerzos, sino un don previo de Dios. La doctrina social de la Iglesia lo expresa como «el destino universal de la creación» (Encíclica n.º 43 del Centenario): los frutos de la tierra son para el beneficio de todos; la propiedad privada no es absoluta, sino que siempre conlleva una responsabilidad social.
El pecado de los arrendatarios en el Evangelio es, esencialmente, «la usurpación del lugar del amo por parte de los administradores». Olvidaron que eran meros arrendatarios, tratando la propiedad que se les había confiado como si fuera privada, hasta el punto de asesinar al mensajero enviado por el amo, e incluso a su hijo. Esta imagen tiene una correspondencia muy directa en la doctrina social: cuando las personas tratan la economía, el poder, las instituciones o la naturaleza como propiedad privada de la que se puede disponer arbitrariamente, cuando el «derecho de uso» se convierte en «propiedad», sobrevienen la injusticia, la explotación y la violencia. El lamento de Isaías, «Esperando justicia, vemos derramamiento de sangre; esperando rectitud, solo oímos clamores», resume proféticamente las consecuencias de esta transgresión.
Felipe, por otro lado, describe positivamente la forma de vida del «fruto»: veraz, venerable, justo, puro, amable e ilustre; estas virtudes no son adornos espirituales privados, sino frutos verificables en la vida pública. La doctrina social de la Iglesia enfatiza constantemente que la fe debe traducirse en un compromiso concreto con la justicia, la paz y el bien común. Como indican los materiales para este domingo, esta lectura sitúa la exhortación de San Pablo en el marco de la vida social: la oración y la acción, la paz interior y la justicia exterior son inseparables.
Hoy también se celebra la fiesta de San Francisco de Asís (aunque su festividad suele posponerse en la liturgia, el significado espiritual permanece constante). Francisco, mediante la pobreza absoluta y la reverencia por la creación, vivió como un «administrador» más que como un «poseedor». En una era de creciente desigualdad económica, fuerte presión sobre el medio ambiente y un poder que a menudo olvida su naturaleza fiduciaria, la lectura y la instrucción social de hoy plantean una pregunta muy aguda: ¿Se considera el «viñedo» que cultivamos —ya sea una familia, un negocio, un puesto de trabajo o un hogar compartido— un fideicomiso que debe rendirse a Dios, o se trata como propiedad privada de la que se puede disponer a voluntad?
