EVANGELIO DEL DÍA 22 DE ABRIL DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Juan 

Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero como ya les he dicho: me han visto y no creen. Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día».

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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia

La Doctrina Social de la Iglesia nos ayuda a leer este pasaje no solo de forma individual, sino también comunitaria:

· Prioridad del Alma, pero sin negar el Cuerpo: Aunque Jesús corrige a la multitud que solo busca pan material (Juan 6, 26), la DSI afirma que la lucha contra el hambre y la miseria es parte esencial de la evangelización. La Iglesia no puede ignorar el hambre física porque el ser humano es un todo; sin embargo, Jesús nos recuerda que la verdadera plenitud va más allá de lo material .
· El Destino Universal de los Bienes: Si Jesús es el Pan que el Padre da al mundo, los cristianos debemos ser «pan partido» para los demás. La DSI condena la avaricia y el individualismo. Quien comulga con Cristo no puede ser indiferente ante el hermano que pasa hambre; la Eucaristía nos compromete a compartir los bienes y construir una sociedad más justa .
· Dignidad y Esperanza: La seguridad que da Jesús («no lo echaré fuera», «lo resucitaré») es el fundamento de la dignidad humana. La DSI enseña que toda persona tiene un valor infinito. Frente a la «cultura del descarte» (donde se desechan a los enfermos, pobres o ancianos), Jesús nos asegura que nadie que acuda a Él será desechado, sino resucitado .

Conclusión

Juan 6, 35-40 nos asegura que Dios satisface nuestra hambre más profunda en la Eucaristía. A la luz de la DSI, esto implica un doble compromiso: dejarnos saciar por Cristo para poder ser, como Él, «pan de vida» para un mundo que sufre hambre no solo de sentido, sino también de justicia y pan material .

A man holding and breaking bread speaks to a seated group in traditional ancient clothing outdoors.

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