EVANGELIO DEL DÍA 23 DE ABRIL DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Juan

Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida».

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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia

1. La Eucaristía como principio de fraternidad y justicia
La DSI enseña que la Eucaristía no es un acto privado, sino «fuente y culmen de toda la vida cristiana» (LG 11), que impulsa a construir una sociedad más justa. Jesús, pan bajado del cielo, se da a sí mismo para la «vida del mundo» (Jn 6,51). Esto implica que los cristianos están llamados a compartir los bienes espirituales y materiales, especialmente con los pobres, siguiendo el principio del destino universal de los bienes (Catecismo 2402-2404).

2. Contra el individualismo consumista
En una cultura que convierte los alimentos en mercancía y excluye a quienes no pueden comprar, Jesús se presenta como pan gratuito (no se compra, se recibe del Padre). La DSI subraya que el acceso a los bienes necesarios para vivir dignamente —comida, trabajo, salud— es un derecho humano fundamental. La fe en el Pan de Vida compromete a trabajar por sistemas económicos que prioricen a los excluidos (opción preferencial por los pobres).

3. Comunión eclesial y solidaridad
El versículo 44 dice: «Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo atrae». Esto rompe la lógica de méritos individuales; es la gracia que nos reúne en comunidad. La DSI aplica esto al principio de solidaridad: todos somos responsables de todos, porque el Padre nos atrae hacia Cristo para formar un solo cuerpo. Comulgar con Cristo implica comulgar con el hermano necesitado (San Juan Crisóstomo: «No sirves el altar si antes no sirves a Cristo hambriento en el pobre»).

    Conclusión breve

    Juan 6,44-51, visto con lentes de la DSI, revela que la Eucaristía es el sacramento del encuentro fraterno que exige justicia social, gratuidad frente al mercado y solidaridad efectiva con quien carece del pan cotidiano. Creer en el Pan de Vida es comprometerse a que ningún hermano muera de hambre material o espiritual.

    Man holding flatbread addressing a group of attentive people outdoors

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