Juan 16, 23-28
FERIA DE PASCUA
o SAN JUAN NEPOMUCENO, Mártir
📖 Lecturas del Día
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
Hechos 18, 23-28
En aquellos días, después de haber estado en Antioquía algún tiempo, emprendió Pablo otro viaje y recorrió Galacia y Frigia, confirmando en la fe a los discípulos.
Un judío, natural de Alejandría, llamado Apolo, hombre elocuente y muy versado en las Escrituras, había ido a Éfeso. Aquel hombre estaba instruido en la doctrina del Señor, y siendo de ferviente espíritu, disertaba y enseñaba con exactitud lo concerniente a Jesús, aunque no conocía más que el bautismo de Juan.
Apolo comenzó a hablar valientemente en la sinagoga. Cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con mayor exactitud la doctrina del Señor. Como él deseaba pasar a Grecia, los hermanos lo animaron y escribieron a los discípulos de allá para que lo recibieran bien. Cuando llegó, contribuyó mucho, con la ayuda de la gracia, al provecho de los creyentes, pues refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando, por medio de las Escrituras, que Jesús era el Mesías. Palabra de Dios
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Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 16, 23-28
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.
Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre’’. Palabra de Dios.
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
1. Oración y acción transformadora
La DSI enseña que la fe no se reduce a lo privado. Pedir «en nombre de Jesús» implica comprometerse con la justicia, la verdad y la caridad en lo público. La oración auténtica impulsa a construir el bien común.
2. Acceso directo al Padre y dignidad de la persona
Jesús revela que el Padre ama personalmente a cada uno. Esto fundamenta la dignidad humana (base de la DSI): todo ser humano, especialmente el pobre, el excluido, el no nacido, es amado directamente por Dios, no por mediación de poderes terrenos.
3. Alegría plena y bien común
La promesa de «alegría plena» no es individualista. En la DSI, la verdadera alegría nace de vivir en fraternidad, solidaridad y justicia. Pedir al Padre en el nombre de Jesús significa trabajar por un orden social donde nadie quede excluido de esa alegría.
4. Encarnación y transformación social
«Salí del Padre y he venido al mundo» recuerda el principio de encarnación: la fe debe encarnarse en las estructuras sociales, económicas y políticas. La DSI llama a los cristianos a ser sal y luz en el mundo, no a evadirse de él.
En resumen: Juan 16, 23-28 nos invita a orar con confianza, pero esa confianza nos envía a construir —junto con Cristo que vuelve al Padre— un mundo más justo, donde todos puedan experimentar el amor directo del Padre.
