Juan 16, 29-33
FERIA DE PASCUA
o SAN JUAN I, Papa y Mártir
📖 Lecturas del Día
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
Hechos 19, 1-8
En aquellos días, mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas de Galacia y Frigia y bajó a Éfeso. Encontró allí a unos discípulos y les preguntó: “¿Han recibido el Espíritu Santo, cuando abrazaron la fe?” Ellos respondieron: “Ni siquiera hemos oído decir que exista el Espíritu Santo”. Pablo replicó: “Entonces, ¿qué bautismo han recibido?” Ellos respondieron: “El bautismo de Juan”.
Pablo les dijo: “Juan bautizó con un bautismo de conversión, pero advirtiendo al pueblo que debían creer en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús”.
Al oír esto, los discípulos fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús, y cuando Pablo les impuso las manos, descendió el Espíritu Santo y comenzaron a hablar lenguas desconocidas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres.
Durante los tres meses siguientes, Pablo frecuentó la sinagoga y habló con toda libertad, disputando acerca del Reino de Dios y tratando de convencerlos.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 16, 29-33
En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.
Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
1. La paz no es ausencia de conflicto, sino presencia de Cristo
La DSI enseña que la paz verdadera es fruto de la justicia y del amor (cf. Pacem in Terris, 1). Jesús ofrece una paz que no depende de circunstancias externas, sino de la unión con Él. En medio de estructuras injustas o adversidades, el cristiano está llamado a ser agente de reconciliación sin dejarse vencer por el miedo.
2. El sufrimiento y la tribulación no tienen la última palabra
La DSI reconoce que el “mundo” –entendido como sistemas alejados de Dios– genera opresión, pobreza y violencia. Jesús anuncia que Él “ha vencido al mundo”. Esto inspira el principio de esperanza activa: trabajar por un orden social más justo sabiendo que la victoria final es de Dios, no del poder opresor.
3. La soledad y el abandono frente al bien común
Los discípulos lo abandonan; Jesús vive la solidaridad del Padre. La DSI subraya que ninguna persona o comunidad debe ser abandonada. Por eso promueve la subsidiariedad y la participación: nadie se salva solo, y la comunidad cristiana debe sostener a los que sufren marginación o persecución.
Conclusión breve
Juan 16,33 es un fundamento bíblico para la resiliencia social del cristiano: en Cristo, la fe puede enfrentar cualquier tribulación histórica o estructural, sin resignación ni violencia, construyendo paz con la confianza de que Él ya ha vencido.
