Mateo 13, 24-43
XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
[Se omite la Memoria de la
BEATA MARÍA VICENTA DE SANTA DOROTEA CHÁVEZ OROZCO, Virgen]
📖 LECTURA DEL DÍA
Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría
Sabidurίa 12, 13. 16-19
No hay más Dios que tú, Señor, que cuidas de todas las cosas.
No hay nadie a quien tengas que rendirle cuentas
de la justicia de tus sentencias.
Tu poder es el fundamento de tu justicia,
y por ser el Señor de todos,
eres misericordioso con todos.
Tú muestras tu fuerza
a los que dudan de tu poder soberano
y castigas a quienes, conociéndolo, te desafían.
Siendo tú el dueño de la fuerza,
juzgas con misericordia y nos gobiernas con delicadeza,
porque tienes el poder y lo usas cuando quieres.
Con todo esto has enseñado a tu pueblo
que el justo debe ser humano,
y has llenado a tus hijos de una dulce esperanza,
ya que al pecador le das tiempo para que se arrepienta. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 85
R. Tú, Señor, eres bueno y clemente.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu nombre invoca, escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta. R.
Señor, todos los pueblos vendrán para adorarte y darte gloria, pues sólo tú eres Dios, y tus obras, Señor, son portentosas. R.
Dios entrañablemente compasivo, todo amor y lealtad, lento a la cólera, ten compasión de mí, pues clamo a ti, Señor, a toda hora. R.
Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
Romanos 8, 26-27
Hermanos: El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega, conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen. Palabra de Dios.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 13, 24-43
En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la muchedumbre: «El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras los trabajadores dormían, llegó un enemigo del dueño, sembró cizaña entre el trigo y se marchó. Cuando crecieron las plantas y se empezaba a formar la espiga, apareció también la cizaña.
Entonces los trabajadores fueron a decirle al amo: ‘Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?’ El amo les respondió: ‘De seguro lo hizo un enemigo mío’. Ellos le dijeron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’ Pero él les contestó: ‘No. No sea que al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta el tiempo de la cosecha y, cuando llegue la cosecha, diré a los segadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y luego almacenen el trigo en mi granero’ «. Palabra del Señor.
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🌱 Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
Estas lecturas ofrecen una enseñanza profunda para la vida en sociedad:
· Paciencia y respeto por la persona: La parábola nos enseña que no podemos erigirnos en jueces para separar a los «buenos» de los «malos» (arrancar la cizaña), ya que esto puede herir el bien que crece en las personas. Esta paciencia refleja la de Dios y nos llama a la tolerancia y al respeto absoluto de la dignidad de cada persona. La Doctrina Social defiende la vida y la dignidad humana como inviolables.
· Misericordia como justicia social: La primera lectura relaciona el poder con la clemencia (Sab 12,18). Para la Doctrina Social, la justicia no solo castiga, sino que busca rehabilitar y proteger a los más débiles. La verdadera fortaleza de una sociedad se mide por cómo trata a los pobres y vulnerables, ofreciéndoles oportunidad y esperanza.
· La comunidad como un campo de crecimiento: La Iglesia, como comunidad («el campo»), no es una elite de perfectos, sino un lugar donde todos convivimos en camino. Por eso, se rechazan las ideologías que dividen o que buscan soluciones inmediatistas que atentan contra el bien común o la participación, como la exclusión de quienes no piensan igual.
· Gobierno con «indulgencia»: El gobierno sabio, inspirado en la primera lectura, debe ser «indulgente» y «moderado», recordando que su autoridad está al servicio de la persona y del bien común.
En definitiva, se nos invita a construir una sociedad que, imitando a Dios, sea paciente, misericordiosa y respetuosa, donde todos tengan espacio para crecer y convertirse, especialmente los más necesitados.
